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Tratamiento del Cáncer de piel
El tratamiento del Cáncer de la piel es eminentemente quirúrgico. Hoy por hoy, la cirugía continúa siendo el recurso terapéutico más efectivo para las distintas patologías tumorales de la piel. Para ello, existe un amplio abanico de recursos que dividimos en dos apartados, técnicas quirúrgicas ablativas (extirpación) y técnicas quirúrgicas destructivas (crioterapia, electrcirugía y láser). En el primer caso, el tumor puede llegar a extirparse totalmente y realizar un estudio anatomopatológico de todo su contexto, en el segundo caso, también puede ser resolutivo pero no hay certeza de que el tumor haya sido tratado en su totalidad (terapéutica ciega). La radioterapia (rayos X, rayos gamma, rayos de electrones o de protones) también puede ser resolutiva, sobre todo cuando no puede realizarse una cirugía o como complemento terapético de esta. En los últimos años, han aparecido tratamientos farmacológicos (quimioterápicos, inmunomoduladores) muy efectivos, aunque transitoriamente, para el cáncer de la piel.
Cuando la elección terapéutica es la cirugía, el defecto o herida subsiguiente puede ser importante por lo que el cirujano requiere tener amplios conocimientos reparadores (cierre directo, injerto, colgajo, segunda intención simple o forzada) para recuperar la estructura cutánea y su funcionalidad.
Cierre directo por aproximación de los bordes quirúrgicos
Injerto de piel. Aunque los resultados estéticos o funcionales suelen ser menores que un colgajo, tienen la ventaja que en caso de recidiva o persistencia del tumor ésta se evidenciará mucho antes.
Colgajo de piel. Estéticamente y funcionalmente superan a los injertos de piel, pero en caso de recidiva del tumor puede retrasar su observación. Los colgajos requieren gran experiencia para su realización. Existen una gran variedad de colgajos tanto en su diseño como en ejecución ( deslizamiento, rotación, trasposición, etc.)
Cierre por segunda intención. El cierre y reparación de la herida quirúrgica se consigue por el propio proceso biológico de la cicatrización, aunque es un proceso lento hasta conseguir el cierre total, pueden obtenerse resultados satisfactorios tanto cosméticos como funcionales. Está indicado en situaciones en las que el paciente, normalmente adulto, requiere una intervención rápida por tener una patología que impide una anestesia general. Tiene la ventaja que puede realizarse con anestesia local en la mayoría de ocasiones. El caso que se presenta es una variante del cierre por segunda intención forzado (PAF plicatura con avance forzado)